Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2007.

04/07/2007

"Las pijas ya no quieren borrachos"

20070704212743-20070704113541-via.jpg

"Las pijas ya no quieren borrachos", como dijo Kase-O y se demostró este fin de semana. "Hemos creado un monstruo y vemos el miedo en sus rostros". Los Fuengirolos somos demasiado destroyers y eso, conjugado con una universidad en la que los Bentleys los regalan en las bolsas de Lepitos, genera lo que se genera en cualquier encuentro entre nosotros y el mundo. Antisocialidad absoluta... salvo para que nos odien. Y no se crean, no alcanzamos nuestros límites de odio, podíamos haberlo hecho mejor, pero diversas circunstancias nos lo impidieron.

El fin de semana se resume en varios términos: ocho personas durmiendo en un salón, servilletas por el suelo y cucharas en las habitaciones, "te queda mejor la camisa blanca", "buen partioooooooo, que está soltero señoraaaaaaa", "eh eh bombón", cubatas aguachirri, asalto a un parque infantil, ostión con un carrito de niño chico, Hamilton celebrando una victoria en un bar y poniendo perdio de coca cola a Hugo... y eso... gente que nos mira mal...

Todo esto para ir a (animar/reventar/emborracharnos) la graduación de Borja, odontólogo como el que más, es decir, un cabrón que te hace tener la boca abierta unas cuantas horas mientras que mete cosas afiladas o con motor y que encima te las enseña, como diciendo: "mira, con esto te voy a hacer mucho daño" y luego te cobra. No he tenido el placer de conocer personalmente el trabajo de Borja, pero esas técnicas se enseñan en todas las facultades, así que seguro que también las aplica.

Por concretar un poco, a la graduación, tras sortear varios Mercedes y BMW como los que se suelen alquilar para una boda, fuimos sin disfraz, lamentablemente, porque deberíamos haber llegado en mal estado y generar un conflicto con los seguratas (gremio hacia el que muestro desde aquí la máxima consideración de mis pelotas). Cuando entramos en aquel recinto, ríete tu de la pista central de Rolland Garros, ya nos percatamos de que de allí teníamos todas las papeletas de que saliéramos bajo malas miradas o apaleados.

Creo que fueron los diez minutos más nerviosos de mi vida, estaba tenso (Lara tmb, pero por otras cosas) y, cada vez que decían un nombre en la graduación y la gente apenas decía nada, más ganas me entraban de hacer una hoguera. "Borja Alcoholado Jaime". Y a partir de ahí la gente dejó de mirar a la graduación (que ya ni se escuchaba) y se giraron su cabeza hacia lo más alto de la grada, donde ocho mostrencos gritaban, saltaban y estaban a punto de caerse desde unos 15 metros de altura.

Después de que le dieran el diplomita, algún que otro improperio y varios '¡Viva Los Boliches!', nos sentamos, pero la gente nos sigió mirando. "Nos vamos ya, ¿no?". Mientras salíamos de allí se escuchó una frase lapidaria: "Yo me tiro cinco años estudiando y el día de la graduación no se escucha mi nombre y me muero". Sabia filosofía, más aún en una Universidad en la que, como dijo Hugo "Debéis saber que todos los que habéis estudiado Empresariales tardaréis 35 años en amortizar lo que os ha costado la carrera".

Y es que las graduaciones, como toda celebración que se precie (boda, bautizo, comunión o la gala de los Goya...) son un puto coñazo. Varios discursos, en los cuales se utilizan los tópicos de siempre: "Parece que fue ayer cuando entramos en la facultad y no conociamos a nuestros compañeros", "a partir de ahora tendréis que luchar en el mundo laboral", "sois el mejor valor de esta universidad" o "señor Gutiérrez, debe usted tres meses de la carrera...". Si a eso se le añade que había un coro, una banda musical y un tío de la universidad con un hachazo a la altura de la oreja, lo único que nos quedaba era beber cerveza.

Con todo y con eso, pudo ser aún más grande, pero ya nos dedicamos a comer como animales. Fon y yo nos comimos unas cinco tortillas y varias bandejas de embutidos, durante una media hora en la que ni nos hablamos, porque teníamos la boca llena. Pero todo con mucha clase.

Mientras la gente de la alta alcurnia de mentira cogía bandejas y se las llevaba, como si fueran sacos de racionalización en Sudán, nosotros nos hicimos fuertes en una esquinita de la mesa, por la que no tenía nadie huevos de pasar... a no ser que quisiera que le arrancaran una oreja de un bocao.

Tras varios kilos de canapés y otros tantos litros de cerveza (caliente a pesar de los inventitos del ingeniero de Ferrari), continuamos el botellón express en casa de Borja, donde cada cierto tiempo se le escuchaba decir "Id acabando que en 2 minutos y medio nos vamos".

Y poco más, al Inna se le complicó la noche con un 'encuentro en la tercera fase' y a las 4 de la mañana nos queríamos ir todos de la discoteca de mierda, en la cual tardamos media hora en entrar y de chorra (porque hubo momentos de tensión) y encima vendían cubatas inversos (dícese de las copas que, en vez de emborrachar, te ponen más sobrio). Entre cabezada y cabezada que dábamos nos planteábamos cuanto costaría un taxi hasta Villanueva, si pasaríamos mucho frío durmiendo en la calle o cómo podríamos llegar a Fuengirola.

Simplemente es un resumen, pero, después de un mes sin escribir por aquí, algo es algo. Feliz Navidad a todos (por si tardo demasiado en actualizar).

04/07/2007 11:35 Autor: havi. Enlace permanente. Hay 3 comentarios.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]