Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2006.
18/09/2006
Un mes, 18 días y algunas horas...

Después de que durante todo este tiempo recibiera numerosas peticiones de que actualizara (una o ninguna), por fin me decido. Esto es como escribir el capítulo de un libro, dicen que el mayor reto es sentarse ante una página en blanco, pero siento discrepar. El mayor reto es estar meando en un servicio de los que la luz tiene sensor de movimiento, que la luz se apague e intentar moverte para que vuelva a encenderse sin ponerlo todo perdido.
Los sensores son uno de los peores inventos del mundo. Por un lado le hacen más complicada la existencia a Plap Fisher-Splinter Cell, pero también nos la hacen al resto de los humanos. Los sensores nunca acaban de funcionar demasiado bien, las puertas de los supermercados no se abren exactamente cuando deben y es muy frustrante tener las manos llenas de jabón y por más que las muevas delante del grifo no salga el agua. También en el servicio es especialmente gracioso el sensor de la cisterna del urinario, que te pone perdida de agua la pisha cuando te estás desabrochando el pantalón.
El sensor de la puerta del ascensor está expresamente realizado para funcionar cuando el bajo del pantalón de alguien que ya está montado está rozando levemente su trayectoria, pero no va ni a tiros cuando se está cerrando la puerta y metes la pierna en un último momento, con su consiguiente 'Ouch'. Un sensor que odio con locura es el que está puesto en la puerta de las tiendas, ese que avisa cuando entra alguien y hace 'Ding ding'. Bueno, avisa cuando entra alguien, cuando una persona está pasando por un mostrador más o menos cercano, cuando entra aire por la ventana, cuando la puerta se abre y se cierra, cuando la dependienta tose y cuando al dueño de la tienda le huele demasiado el bajo vientre.
Los sensores son mis enemigos, odio los sensores y los sensores me odian a mí, por ejemplo, la cuchilla sensor excel de Gillette, que me deja la cara hecha un cristo cada semana. Menos mal que tampoco me afeito demasiado. Ya que estamos hablando del tema he de reconocer una cosa. 'Hola, me llamo Javier Molina y soy incapaz de afeitarme correctamente las patillas'. Es materialmente imposible, que le vamos a hacer. Lo sospechaba desde hace algún tiempo pero lo certifiqué la última vez que me pelé y me dijo el peluquero "¿Otra vez te has destrozado las patillas?"
Y mira que mis patillas no son especialmente complejas, no son las patillas discontínuas del Lara, ni la selva amazonica del Inna, pero nada, es que no puedo. No quiero verme en la piel de Curro Jiménez, con el cortacésped todas las mañanas para oxigenar esa mata de pelo sobre la oreja. Aún así, como ya he dicho alguna vez, las patillas no son mi principal preocupación cuando me afeito, ya que en lo que más interés pongo es "A ver si hoy no me desangro". Yo me pongo delante del espejo, me echo la espuma, cojo la cuchilla y llamo al 061 para que vayan preparando tres o cuatro transfusiones.
A veces me pregunto que sería de mi vida sin los espejos. Para mí son una liberación, sobre todo el del ascensor del trabajo. El día en que pongan una cámara de televisión en ese espejo me dan un programa en la tele en Prime-Time, como 'Camera Café' pero más patético. Igual que es imposible que me corte las patillas sin que parezcan la carretera de Colmenar también es imposible que entre al ascensor solo y no le hable, le grite, le ponga caras, le baile, me dedique a rebotar contra las paredes, le golpée, le cante o le haga gestos obcenos.
El espejo es, a su vez, una liberación y un conflicto, porque el tío que sale en mi espejo cuando me pongo frente a él es mucho más gordo y más feo de lo que soy yo en realidad. El espejo es autoengaño y que nadie me diga que no se ha puesto delante del espejo en pelotas y ha dicho "Eres un campeón". O cuando vas a salir y te estás peinando y piensas "Ufff, estás buenísimo, esta noche mojas seguro". Pues no, amigo, no estás buenisimo, eres feo, llevas la cara llena de cicatrices de afeitarte y lo único que te vas a mojar esta noche es la picha cuando el sensor de la cisterna del bar no funcione. Sed Malos.
26/09/2006
Políticamente cabrón (Este artículo puede herir la sensibilidad de Letizia, les aconsejamos que no lo lean)

Esa es la cara de alegría, satisfacción y gozo que se me quedó cuando me enteré que Doña Letizia (Ortiz, que luego se nos olvida el apellido, como con Doña Sofía) está embarazada... otra vez... Lo dije ayer y lo vuelvo a reiterar. Ya sabemos que la Familia Real nuestro dinero seguro que no se lo gasta en condones, lo dedicarán a otras cosas. Los Borbones, A.k.a. Los Conejos, dedican al fornicio más horas que a la vela, que ya es decir, y muchísimas más que al noble arte de doblar los riñones, que creo que aún no se ha dado el caso.
Hagamos cuentas, la Infanta Cristina tiene cuatro niños, la Infanta Elena tiene dos y la Leti de aquí a nada otros dos, en total 8. Nos faltan tres para el Zarzuela F.C. La equipación sería de Tommy Hilfiger, el balón Ralp Lauren, las botas de Roberto Cavalli, los calcetines de Agata Ruiz de la Prada y la bolsa de deporte de Louis Vouiton.
A los 15 minutos de partido pararían el juego para hacerse fotos junto al buque Bribón y a la media hora otra vez para asistir a un desfile de las fuerzas armadas. Antes del descanso llamarían la atención a los padres porque están dándole a la matraca junto al banderín de corner y cuando vaya a empezar la segunda parte suspenden el partido porque una de las mujeres ha echo POP y ha salido otro niño.
A ver si me explico, no es que me caiga mal la Familia Real, son todos muy "campechanos", como dice todo el mundo del Rey, pero es que ya que viven a nuestra costa solo faltaría que no fueran campechanos. No es cuestión de que el Rey llegara a un acto y dijera "joder, pues hoy con mi dinero me he pegao una pechá de bogavantes realmente acojonante, ufff, cosa mala, estoy tan hinchado que en toda la tarde ni he trabajado".
Doña Leti tuvo ayer por la mañana un acto pero ya al de por la noche no fue, para que pueda ¿¿¿descansar??? Pero ¿que pasa?, ¿es que en las cuatro horas desde el primer acto hasta que se supo la noticia ya le salió barriga y todo? Esto son todos métodos hollywoddienses, para crear expectación, para que hoy salga en los periódicos la foto de antes de conocerse la noticia, mañana salga la foto de después de conocerse la noticia y pasado mañana salga la foto de después de que haya salido la foto de después de conocerse la noticia. Con Leonor ya fueron los únicos padres que se esperaron a tener el hijo para saber el sexo... ya sabéis... expectación.
Y ahora se va a montar el pollo con la sucesión. Porque ¿y si sale niño? ¿Sería Leonor la Reina o 'el nuevo'? ¿Y si sale niña? ¿Seguirían fornicando hasta que salga un niño? ¿Y si sale un gato? Leonor tiene que tener la mosca detrás de la oreja, debe estar pensando "estos me la han jugado, fijo que el largo y la listilla de mis padres me la han jugao. Pues que no se hagan ilusiones, que como yo no sea la reina me afilio a Izquierda Unida y me hago republicana, toma golpe de efecto y ley de la sucesión".
¿Y todos los demás nietos del Rey qué? ¿A qué aspiran esos pobres mozuelos ahora? Me imagino la escena en casa de Marichalar y su hijo preguntándole "Papa papa, ¿por qué la primita Leonor va a ser Reina y yo sólo soy Infante? ¿Y cuando tenga 48 años seguiré siendo un Infante? Que triste, papa, yo lo que quiero ser es un Pokemon. Papa, ¿papa?, ¡¡¡Papaaaaaaaaa!!! ¿Por qué no te mueves?".
Cuando ya estén más creciditos y sepan hablar Leonor llegará a sus primos y les preguntará qué han hecho durante el día. Ellos contestarán que han estado jugando con la Play o al fútbol. Leonor vacilará a sus primitos diciendoles que "Ah, pues yo he estado en una recepción con el primer ministro portugués, y me he pegado una pechá de bogavantes con vuestro dinero..."
El asunto de la sucesión se reduce a una simple frase. Tonto el último. ¿Que quieres ser Rey? Haber salido antes, capullo. Qué estrés para los espermatozoides del principito, cuando echaron a correr con toda la presión de que el llegara primero iba a ser rey de una nación y el que no llegara moriría en la inmundicia. Para solucionar ese fracaso hacen falta muchas horas de psicoanalista, que por supuesto pagaremos nosotros, faltaba más.
