"Actualiza, hombre de dios..."

Me paso el día escribiendo pero no escribo nada, no se si me explico. Empiezo a pillarle tirria (hacía siglos que no usaba esa palabra) a los teclados y a los monitores de ordenador... ¿será porque Ana me regaló la Play?
Hoy venía buscando aparcamiento y cuando he visto al gorrilla que hay enfrente de mi trabajo, el clon de Evo Morales pero sin jersey a rallas, me he dicho "Bueno, actualicemos pues". Han pasado muchas cosas, por ejemplo, Cádiz. O mejor dicho, por Cádiz pasaron unos energúmenos vestidos con mallas rosas y muuuuuu poca vergüenza. Varias frases memorables, como cierto gachón a una tía que iba todavía sin disfrazar con pantalón y camiseta negra: "Niña, has clavao el disfraz de dependienta del Zara". También, en otro momento, después de sacar en procesión a una giri, "You know te hemos visto to el sieso?".
El momentazo de la noche fue cerca de las 3 de la mañana. Lloviendo a mares, todo el mundo en plaza Mina pegado a los muros de los edificios para no mojarse. En ese momento BorrachuzoMan (alias Porras) ve la luz en el camino, empieza a andar desde una de las paredes y... se sienta en un banco bajo la lluvia. Cual Forrest Gump pero ciego como un piojo. La gente nos decía "Tíos, cogerlo que se va a resfriar, sois unos cabrones", nosotros no les podíamos contestar. Más o menos a partir de ahí no me acuerdo de mucho.
Me acuerdo de que el día siguiente tenía un moratón en el gluteo izquierdo, después de que me hubiera tocado el culo medio Cádiz y parte de La Línea de la Concepción (hombres y viejas incluidos). A mi novia no le ha hecho mucha gracia, pero no es mi culpa que yo tenga un culo feo pero, al parecer, apetitoso en cuando te pones unas mallas rosas. Será el café.
Otra cosa de toooodo este tiempo que no he escrito ha sido Berlín y el congelador hecho ciudad. Menos 7 grados, na más. Si hiciera botellón me hubiera ahorrado el hielo. De hecho me llevé un paquete de quesitos ’La Vaca que ríe’ y se me conservaron mejor en la ventana que en la neverita de mierda de los hoteles. Verídico, soy el tipo de hombre que lleva quesitos ’la Vaca que ríe’ en la maleta, tenedme miedo.
Yo podría sobrevivir perfectamente en un hotel. Me encanta esa falsa intimidad de la habitación del hotel, en la cual la mujer de la limpieza siempre entra cuando sales de la ducha con la pisha encogía o cuando estás buscando en la tele si el satélite tiene algún canal de películas guarras.
Lo malo de los hoteles es cuando vas al extranjero y, caprichos de uno, te gusta dormir cómodo. ES IMPOSIBLE. Las almohadas son distintas, o son más grandes o más pequeñas o muy altas o bajas o demasiado anchas. Los colchones son durisimos, o tan blandos que estás con el culo frotando en la moqueta (que manía en el extranjero con la moqueta). Los edredones son muy cortos, o muy largos o demasiado gordos o ¡¡¡no hay edredones!!! Las sábanas rascan más que una lija del 14 y, cuando por fin acabas de pillar el sueño, te despiertas porque pasa por la puta moqueta del pasillo el carrito de la señora de la limpieza con sus ruedas chirriantes.
Tampoco me aclaro nunca con la llave. ¿Hay que dejarla en recepción o hay que llevársela? O con el desayuno, ¿hay que decir tu nombre a la camarera, tu número de habitación o tienes que venir desayunado de casa? O las toallas, ¿las dejas colgadas, en el suelo o te las puedes llevar a casa sin que venga un mostrenco de dos metros a pegarte con ellas en mi feo culo?
Los hoteles tienen ciertos detalles realmente feos. Entre ellos la música en los ascensores y en los servicios de la recepción, eso de estar cagando mientras suena Mozart es, cuanto menos, raro. No me gustan que a mi mierda le pongan banda sonora. Otra cosa fea son las putas moquetas, algo que es una autentica patada en los huevos para alguien como yo, que tengo alergia hasta a agacharme.
Además, tienen la manía de poner unas moquetas de varios colores, lineas o puntos raros. Parecen esas imágenes que se suponía que, cuando te acercabas y las mirabas fijamente, aparecía una figura en tres dimensiones. Lo hice una vez y efectivamente, aparecía ¡¡¡una moqueta!!!. No, ya en serio, lo de las imágenes en tres dimensiones es el mayor timo de la historia, nadie la ha visto, pero todo el mundo decía que la veía para no quedar mal.
Yo de hecho tengo un libro de imágenes en tres dimensiones que me regalaron y no he conseguido ver ni una. Resultado, que se puede decir que tengo en la estantería un libro con hojas de muestrario de moquetas de hotel.
Vamos a ir recogiendo bártulos, que esta noche hay megabotellones del diablo convocados y mañana trabajo, todavía me llama el Ayuntamiento para ir a limpiar las botellas. Sed malos.
