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06/10/2005

¿Pa qué tanto correr?

autobus.jpgQue prisas, que prisas, que prisas. Todo el mundo corriendo a todos lados con prisa y buyas. Y digo yo, ¿a que tanto correr?

Un ejemplo, pongamos que tienes que ir a Madrid, a una entrega de un premio, y tienes pensado invitar a periodistas para ir y volver en el mismo día. ¿Vas en avión? ¿Vas en tren? Nooooooo, ve en autobús, que es mucho más cómodo y ves el paisaje.

Total, tampoco es tanta molestia salir a las cuatro de la mañana, una hora propia. Con la fresca, vaya. Es una hora ideal, porque le da tiempo a dormir bastantes horas a los que se acuestan pronto y a los que se acuestan tarde no les supone ningún problema. Haces 500 kilómetros de nada en 7 siete horitas y el que no duerma es porque no quiere, porque en los autobuses los asientos son comodiiiiiiisimos y ampliiiiiiisimos y no se notan nada nada las curvas. También puedes poner una peli, que si se atranca porque el DVD es una copia no pasa nada, a los pasajeros no les importa que se corte la película en la última escena del desenlace.

Cuando llegas a Madrid, después de ese plácido viaje y con un abundante y generosa tostada con mantequilla en el estómago, estás descansado y con unas ganas locas de trabajar. No es para menos. Allí la Guardia Real te trata como si fueras un delincuente, pero porque se ha puesto de moda eso del 'Turismo temático'.

Luego en el coctel esperas fuera un rato a que aparezca el político de turno para hablar con los periodistas... y más rato... y más rato... y más rato... y las bandejas de jamón y las cervezas pasando por delante tuya, porque como estas fuera no puedes coger nada. Pero no importa, la tostada te ha dejado totalmente saciado. Ya cuando el político de turno habla sales para el hotel a comer, que sólo está a un kilómetro andando cuesta arriba y con un portatil al hombro. Esta distancia es la que se conoce según la terminología hispánica como "Está ahí al'lao".

En cuanto acabas el postre, con la digestión recién empezá, ya está el conductor del autobús tocando el cláxon para que te montes ya, porque en ese momento es cuando mejor sienta meterse en curvas, da una sensación agradabilísima, más que un orgasmo vaya. Además, que cómodo es escribir una noticia en el portatil cuando se va montado en autobús, y que gratificante. Y la gran cobertura que hay cuando te tienes que conectar a Internet para enviar la noticia. Una auténtica gozada, amigo.

Ya llegas a Málaga después de otras siete horas de viaje, a las 11 y media y sin cenar, que hay que controlar el peso. Si lo hacen por tu bien, hombre. Pillate el coche y plantate en tu casa, para contar lo bien que te lo has pasado. Menos mal que, como dice mi jefe, era yo quien tenía ganas de ir a ese viaje.
06/10/2005 11:53 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

11/10/2005

Cuestión de talla

Everest.jpgA todo el mundo le ha pasado alguna vez que, cuando vas con más gente, te da por pesarte y medirte en una báscula de estas que suelen estar en las farmacias y junto a los servicios de los centros comerciales (será para pesarte después de "descargar"). Te subes a la plataforma y el peso más o menos siempre sale igual, pero la altura... siempre da dos o tres centímetros por debajo de lo que mides... o de lo que dices que mides.

Pues algo así le ha pasado el Everest. Se ha medido y resulta que en la pantallita de la báscula sale unos tres metros y pico por debajo de lo que le dijo al K-2 la última vez que hablaron en el bar del Himalaya. El K-2 seguro que tiene que tener un cachondeito acojonante. Me lo veo llamando al Everest y diciéndole:

- K-2: "¡¡¡Oyeeeee, no decías tu que medias 8.848 metros. Anda yaaaaaaaaaa, gato gordo. Fantasmaaaaaaa, que unos chinos dicen que mides 8.844,43. Yasta, Casper!!!!"

- Everest: "¡¡¡Me voy a cagar en tu puñetera cima y en los monjes shaolín del Tibet, majarón!!! Ese metro está roto. Además, es que llevaba zapatos planos y todas las básculas quitan unos cuantos centímetros por si llevas botas altas"

- K-2: Si, si, claro. ¿No serás que te estás haciendo viejo y estás menguando? A mi bisabuelo el K-1 le pasó lo mismo, de aquí unos años te sale chepa y te vas a ver a los obreros trabajar a la muralla china después de jugar al domino.

Luego dirán que el tamaño no importa. Cuando la novia del Everest, una de las montañas rocosas (por sus grandes senos, seguro) hable con él y le diga: "JA. ¿No decías tu que te medía 8.848 metros?. Anda anda, si yo notaba que no te llegaba 8.845. Una mujer montaña sabe cuando le mienten en esos temas..."

Obviamente el Everest tiene que tener un cabreo de cujons, porque ha aguantado a una manta de chinos con una regla de 30 centímetros, de estas verdes como las del colegio, midiéndole durante meses y él aguantándose las cosquillas. Ahora estará pensando: "Si yo hubiera sabido lo que me iban a hacer les iba a mandar un alud de nieve que se iban a hartar de granizada".

Dicen por ahí que puede ser que haya menguado por el calentamiento global (¿será por los Fuengirolos?) o también dicen que no es que haya bajado, sino que la otra vez se midió mal. Lo mismo la regla tenía una muesca en una esquina de haberse golpeado con un compás y claro, un error de un milímetro en una regla de 30 centímetros se convierte en un error enorme cuando lo que hay que medir tiene más de 8.000 metros.

Internet se ha llenado de polémicas por la nueva altura, que si "el Everest encoge", como si lo hubieran metido en la secadora; que si "la montaña más alta del mundo no es tan alta" y que si "El Everest se mueve". Pues claro que se mueve, va a darle de ostias al K-2 que sigue con el cachondeo.
11/10/2005 11:31 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

19/10/2005

En crisis de creatividad

gripe.JPGEl Chojín tiene un disco que se llama 'Jamás intentes negarlo'. Pues así estoy yo, que no puedo negar que estoy pasando una crisis de creatividad. Después de cerca de medio centenar de textos en este blog (de los cuales seguro que más de la mitad no se ha leído ni Perry Mason) hay veces que faltan ideas y sobre todo faltan formas de contarlas.

De hecho tengo pendiente dos concursos de cortos y otro de relatos cortos a los que quiero enviar algo, pero la jodida musa de la inspiración dice que no quiere nada serio conmigo, que somos solo amigos. No me coge el teléfono desde hace meses y no me contesta a los e-mails, aunque me empiezo a plantear que es que quizás en el Olimpo también tienen contratado el servicio ADSL de Telefónica. Por ahí dicen que la musa tiene el mismo horario que las putas.

Puede ser también causa de escribir tanto en el curro, tanta gilipollez de noticia hunde a mi creatividad en un rinconcillo. O puede ser el resfriado. No sé si será un trancazo (como el del Lara, parafraseando al Inna), gripe, catarro o gripe aviar, pero lo que si sé es que me gasto medio sueldo en kleenex (porque gasto muchos kleenex y porque mi sueldo es muy bajo, es lo que se conoce como 'Causa Stereo: a dos bandas').

En otoño se suceden los anuncios de los fármacos para los catarros, repletos de dudas, claro. Por ejemplo, ¿como es que el abuelo de Inistón no escuchaba a toda la familia llamándole pero si los escuchaba toser? ¿Por qué siempre que uno se toma una medicina en un anuncio sale un dibujito con la silueta del cuerpo para que se vea como entra el medicamento por el esófago? ¿Es difícil sufrir las hemorroides en silencio?

Pero la duda más jodida es: ¿¿¿Quien es el jodido gilipollas que dice eso de que el Frenadol tiene un agradable sabor a naranja??? Los medicamentos tienen que saber mal por necesidad, son cosas que te tomas cuando estás malo y si supieran a jamón ibérico querríamos sufrir siempre hemorroides, y eso, señores, no queda bonito.

De todos modos, ya que tenemos asumido que bien no van a saber, ¿no podían hacerlos un poquitín menos desagradables? Es que después de beberte la medicina haces siempre el típico gesto táctico que haces después de beberte un chupito, es decir, movimiento repetido del cuello hacia ambos lados como un escalofrío y con la cara estirada de asco.

No se si son peores las pastillas. Las hay que, la minoría, son chiquititas y te las puedes tragar sin demasiados problemas, pero... señores de la industria farmacéutica... ¿ustedes creen de verdad que yo soy capaz de tragarme de un tirón una pastilla del tamaño de una moneda de dos euros? Yo soy Javi Molina, no Silvia Saint.
19/10/2005 11:49 Enlace permanente. Hay 1 comentario.


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