Aquí todos los gatos son pardos
Dentro de las cosas que odio (que como le pasa al Lara pueden ser cienes y cienes) es que me paren por la calle o por los centros comerciales. No me entendáis mal, me da igual que me pregunten por una calle o me pidan la hora, pero por favor ¡¡¡no me vendan nada!!!
Hoy me he dado una vuelta por el centro comercial Larios. Bueno, pues me pueden haber intentado vender hasta a mi madre. Expositores de venta por todos lados, productos de belleza, tarjetas de crédito, bebidas, academias. Yo tranquilito, en mi mundo, pensando "miau miau miau miauuuu" y me viene una chica (yo se que culpa suya no es, que es su trabajo, pero jode, coño) a ponerme una especie de araña gigante de hierro en la cabeza, porque es relajante, o no se que cosa que da masajes en la espalda. Todo esto, mientras andaba, la chica me perseguía, pisándome los talones, para colocarme eso encima. Si fuera guapo creería que me estaba acosando, pero, obviamente no es el caso.
Tengo una mierda de curro y de sueldo, pero los bancos de España se pelean por que me haga una tarjeta en su entidad. Me dicen que puedo pagarlo a plazos, que me hacen descuentos en mis compras, que me dan regalos, que si sobrepaso tal cantidad viene la mujer del dueño del banco y me da un repasito. Pero yo nada, que como soy duro prefiero dejar mi pedazo de nomina quietecita. Creo que me verán cara de ejecutivo o algo, deben pensar "Uau, este tío debe tener una pasta tremenda..." Pues vaya, como el PIB de los Estados Unidos, más o menos, céntimo arriba o céntimo abajo.
Estos dos tipos de vendedores por lo menos tienen la ventaja de que van de cara y directamente te dicen que te quieren colocar algo. Pero hay otros que no, como los de las academias, clínicas de estéticas, círculo de lectores...
Esos van y te dicen "Te gusta leer", y claro, como suele ser una chica mona, con un trajecito entallado, piensas "Voy a decir que sí, a ver si no quedo como el cazurro que soy". Dices que sí y ella se vuelve loca, te cuenta todas sus promociones y cuando te das cuenta casi que te ha metido en la mochila tres tomos de la enciclopedia 'Geranios, amapolas y margaritas. 1000 razones para poner estas flores en macetas y no comértelas'.
Los de las clínicas directamente te dicen "¿estás a gusto con tu cuerpo?" Es una profesión arriesgada, porque por ejemplo yo soy muy sociable (maramamiau) pero si se lo dice a un tío de metro treinta, manco, tuerto, albino y sin dientes de arriba... seguramente le cosa a patadas, está para cachondeito el pobre y que le pregunten que si está a gusto con su cuerpo...
Otra fauna son los relaciones públicas de los bares, que te quieren llevar a un bar, invitándote a tres chupitos, en el por no haber nadie no están ni los camareros, que un poco más y te tienes que servir tu mismo. Eso sí, cuando hay un poquito más de gente, el mismo bar en el que podías entrar gratis y te invitaban a la segunda copa, cuesta hora diez euros sin consumición. Oferta y demanda no más.
06/06/2005 22:44 Enlace permanente.
